Al catálogo de Edificios Singulares Abulenses, Yo soy ESA, le ha salido un triste imitador; se trata de la autodenominada Fundación Docomomo siglas de DOri CÓmo MOla MOrderte o algo así, pero resulta que tiene que ver con una serie de edificios postmedievales y postmodernos que se construyeron all over the world en los años centrales del siglo XX, por gentuza como Lecor Busier o Vander Roje; y que ha catalogado en Ávila la friolera de 11 edificios. El de Moneo no está ni se le espera, no me toquéis las narices desde el primer párrafo.

No pensaba citar a este grupúscolo de arquitectos autobomberos, pero una serie de curiosas coincidencias me hace tomar mi pluma (metafóricamente hablando) para redactar unas líneas. Resulta que uno de los edificios docomómicos de Ávila no es otro que el cole donde yo cursé los ocho años de la EGB, llamado “La Aneja” (por ser la escuela aneja a la de Magisterio), actualmente dedicada al inventor del Albornoz, Don Claudio Sánchez. Helo aquí.

Foto Aneja: Daniel Villalobos Alonso / Docomomo*


Y resulta que otro de los docomomomomomos son las escuelas del pueblo de mis padres, Santo Domingo de las Posadas, donde yo no llegué a estudiar, y que hace muchos años que no funcionan por falta de alumnos, construidas gracias al Sr. Vaca de Osma, gobernador civil y jefe provincial del Movimiento**, que por las referencias que tengo, puso bastante empeño en modernizar Ávila. Hizo lo que pudo, muchas veces en contra del que fue su obispo, don Santos Moro Briz, insigne sucesor de Prisciliano, reina del desierto.

Foto: Daniel Villalobos Alonso / Docomomo

Las coincidencias no terminan ahí. ¿Casualidad, serendipia? Ayer mismo rendí postrera visita (el funeral es hoy) a alguien que fue maestro (ojo al dato) en ambos edificios, y profesor mío, Don Jesús de Blas, al que siempre recordaremos por enseñarnos aquellas cantinelas de “hidrógeno, litio, sodio, potasio…”, y otras maravillas de la naturaleza.

Por terminar con las casualidades, el edificio de la Aneja ocupa lo que en su momento fue el “Cuartel Antigás”, una sección del Ejército Español (¡viva!) preparada para combatir en las tristes y venenosas condiciones que se pusieron de moda en la IGM. Y -he aquí la enésima coincidencia- Mi padre, que durante la guerra civil fue pastor (en Santo Domingo de las Posadas, where else), y que fue secretario de su pubelo cuando se hicieron las escuelas, fue detenido e interrogado con 13 años en ese cuartel (junto con otros miembros de su gremio), en las investigaciones relativas a un sabotaje al ferrocarril Ávila-Medina del Campo, cerca de su pueblo. Mi padre no tenía buenos recuerdos de este docomomo; no iban a por él, pero les “apretaron las clavijas” para ver si delataban a algún ferroviario o algún rojo (solía ser sinónimo). Tampoco tenía buenos recuerdos del obispo Moro Briz, pero eso es un caballo de diferente color.

(*) Se nota que es una foto pre-Covid porque no está el Monumento Rotondil al Diario

(**) El Movimiento era un simpático oxímoron para referirse al partido único que pretendía dar apariencia política o ideológica al franquismo, caracterizado precisamente por su inmovilismo.

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