Perritos Industriales

Se pensarán ustedes que yo me invento las cosas que pongo, pero no. La escultura de fierro morroñoso que contemplan vuesas mercedes en esta imagen es el monumento a los perritos (industriales). Esa figura que si se mira de lejos y por el otro lao parece una € del euro rara, en realidad es un homenaje a esta profesión. Simboliza un regulador de velocidad con sus pelotas (centrífugas) sobre un imán en forma de U, de esos que salían en Mortadelo y Filemón con un poder atractivo mayor que el de una legión de vacunados del covid (recuerden, somos Clever & Smart City).

Jracias a que cuando yo estudié (es un decir) informática, compartíamos edificio con los perritos industriales pucelanos, he podido entender esta hovra de harte. Ya entonces eran muy raros, a veces se venían a las clases de informática porque ¡teníamos chicas! Los perritos venían babeando, como los de Paulov. Ahora a los perritos industriales se les llama de otra manera, no sé si hinginieros trésnicos, ni siquiera sé si todavía existen, con esto de que ahora todo son jrados y máxters.

Alguien pensó que era buena idea ponerlo así como medio tumbao y en mitad de una rotonda, una de las que se ubican en la Ctra de Valladolid, al lado de la fábrica de fragonetas de nuestra localidad. El monumento sólo tiene sentido para los miembros del Colegio Oficial de Perritos de Algún Sitio (pues se asimila a su logotipo), para el resto de los mortales es un chirimbolo feo e inexplicable, cumpliendo así el principal cometido de los monumentos rotonderos, que es provocar confusión mental a los conductores. En esta misma avenida o carretera hay más monumentos de esos, los analizaremos oportunamente. Es otro decir.

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