
Retomamos con pesar para ustedes el catálogo de Edificios Singulares Abulenses (Yo Soy E.S.A.) con un edificio que llevaba tiempo ahí (en cocreto, desde el XVI) pero que yo ni me había enterado de su singular importancia; el Palacio de los Guillamas. El Palacio se ha pasado en un estado semi-ruinoso un montón de años, hasta que ha sido recientemente rehabilitado y reconvertido en viviendas con habitaciones y tó. Y a su puerta luce flamante este cartel de granito local (what else) en el que se indica que Nuestra Santa por Antonomasia, cual aparejador titulado, realizaba desde él la preceptiva D.E.O. (Dirección de Ejecución de Obra) del que sería el primer establecimiento de su franquicia, las Carmelitas Descalzas (fectivamente, el convento de San José está a pocos metros del palacio, y los Guillamas fueron promotores de la obra).
Los Guillamas fueron unos nobles de origen gabacho-borgoñón (el nombre les delata, guayuminí dix points) como nuestro repoblador Raimundo de Borgoña, cuyos descendientes medraron en la corte y tuvieron cargos importantes con los Austrias. De hecho, hay otros edificios de Ávila que fueron propiedad suya, como la Casa de los Guillamas (al lado de la iglesia de San Andrés), o el mismo Palacio de los Verdugo, que ahora es sede de cosas varias del Ayuntamiento y es muy visitado por los grupos de turistas porque se puede entrar gratis.

Es de suponer que Santa Teresa estuvo en otros muchos sitios de Ávila, porque era muy inquieta; pero en éste ya tenemos una placa que lo confirma. Casi te la puedes imaginar saliendo de allí con los planos, a discutir con albañiles y proveedores por el precio del metro cuadrado de pladur o por los remates.
Lo que es para no llama la atención de Guillermo (el origen del apellido viene de un antepasado mio, amigo de la familia, que siempre estaba rondando a una hija de los señores, y ella, desconfiada, como buena moza renacentista, decía: «Guille, ¿me amas?») es la ortografía de la placa. No sé si es debido al granito yolaberrocalístico o a lo que sea, pero la carencia de ciertas tildes no creo que fuese del agrado de la Tere, por mucho que su escritura y puntuación tampoco es que se ajustasen a lo que hoy considera la RAE aceptable (aunque da igual, la RAE es facha, el Instituto Cervantes sí que mola).
«para no llamar»
Para mí, el primer problema es que el veteado del granito empleado dificulta la lectura. No es el primer cartel de estos con erratas, en el de Larreta hay más (https://www.halondisparado.com/homenaje-placado-a-s-m-78/). En cuanto al antepasado Guillermo (o Guillaume), desconozco su filiación, pero que era travieso, es seguro.