Ningún cuervo quiso posar para la foto

Como ya explicamos en una de las entradas del Ávila Road Museum (Muerte entre las flores), el cine siempre ha sido importante para Ávila, jrandes directores han alabado nuestra ciudad. Y como de bien nacidos es ser agradecidos, últimamente, Ávila ha dedicado esculturas al cine (no al cine español, esa panda de bolivarianos subvencionaos, excepto Toni Cantó). El ejemplo que les mostramos es una de estas hovras, dedicado al universo tenebroso, gótico y romántico de las películas de Tim Burton. Miren qué bonito nos ha quedao. Se encuentra en el Jardín del Rastro, precioso mirador hacia el valle y las montañas del sur, donde también pueden admirar al León Torpe y al sudoroso trabajador ganándose el pan con el sudor de su frente.

La escultura parece mostrar las alas de un ángel caído o de un vampiro salido de las peores pesadillas; puestas sobre una lápida (¿la de Frankenweenie?) con una extraña y misteriosa inscripción: «gran cosa es el saber y las letras para todo» (creo que es el lema de Shazam). Se complementa -en Ávila somos la leche con la ambientación- con un bosque tenebroso como los que le gustan a Burton; casi puedes imaginarte al jinete sin cabeza de Sleepy Hollow, trotando por allí con la espada en la mano, presto a decapitar a cualquier miembro de la oposición que ose discutir el tema de la herencia recibida.

Yo me he parado al lado y he dicho «Bitelchusma» tres veces, pero no ha pasado nada. Espero que alguno de ustedes consiga realizar bien el conjuro.

2 comentarios en “Homenaje a Tim Burton (Á.S.M 25)

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