Hace unos días me encontré en el muro de Facebook de un amigo una foto de la fachada de un bazar chino con un cartel bastante facha. La foto en cuestión era esta:

El presunto bazar chino facha
Imagen del bazar chino facha vista en Facebook

Como la imagen es bastante chocante —vamos a obviar el extraño razonamiento del redactor del cartel, por el cual esto es España gracias a su amor, similar a la forma de razonar de nuestro amigo el del aloe vera— me puse a buscar el sitio en Google Maps y Street View y, efectivamente, el sitio existe y está en Aranda de Duero.

El Super Bazar Asia en Street View

Pero, claro, la pregunta te surge. ¿Han plantado los propietarios de un bazar ese engendro en su fachada o eso ya estaba ahí? Buscando por imágenes acabé encontrando que hay en Aranda una empresa de transportes con una nave muy, muy similar a la del bazar y, caramba, con el mismo rótulo en ella.

—¿Qué haces, Hernando?
—Cosas.
—¿Cosas fachas?
—¡Sí, Peter, cosas fachas!

Está bastante claro, entonces, que el bello afiche no debe ser cosas de los chinos. Pero, para acabar de cerciorarme, vuelvo a Street View y retrocedo en el tiempo, que es una herramienta maravillosa. Y la sospecha se confirma: el cartel llegó antes que el bazar.

La nave del Super Bazar Asia en 2019

¿Habrán dejado los chinos el cartel a propósito porque están de acuerdo con él o como estrategia de mercadotecnia? ¿Querrán hacerse pasar por españoles y muy españoles? ¿Les habrá colado el propietario como condición en contrato de alquiler que el cartel se quedaba ahí? Preguntas, preguntas…

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¿Han leído la primera parte de esta historia? Si no es así, vayan un momentito, que les esperamos aquí. ¿Ya? Pues vamos con la secuela que se nos anunciaba como cebo al final del anterior episodio. Sin más preámbulo, vamos a ver la primera página de la carta dirigida a la «Excelsa dama» (sic).

Primera página de la carta a Ana Pastor

Ya podemos intuir desde el primer compás que Efe no descansa en su labor de vigilancia de la Españolidad. Escribir cartas de «alerta» o de «emergencia» le debe llevar todas las horas del día. Bueno, de vez en cuando saca tiempo para poner en su sitio a los anti-españoles como mi padre. Pero centrémonos: Efe sólo encuentra consuelo en Dª Ana Pastor Julián y, quizás, en Dª Isabel García Tejerina. Sí, yo también he tenido que ir a mirar quién era: ministra de Agricultura en el gabinete de M. Rajoy. Mariano, que no hace más que recibir misivas de Efe e ignorarlas. ¿Por qué, Mariano? Ríndete a la evidencia: no ganaste las elecciones, las perdió Zapatero. Mas las hostias a Mariano suben de nivel en la siguiente página.

Segunda página. Tiembla, Mariano.

Si mi abuela tuviera ruedas sería una bicicleta y si los votantes del PP hubieran votado a Ciudadanos —ah, todo en esta carta es taaaaan 2016—, Ciudadanos habría ganado al PP. No, si el razonamiento es impecable… Y ahora la que, probablemente, sea la causa de que Mariano no conteste a Efe.

¿Pero yo qué le he hecho a este señor?

Los cargos están claros, Mariano. Se te acusa de: VAGO, COBARDE, TRAIDOR Y PERJURO. Y que esto no es una opinión, se trata de HECHOS. Ya, yo tampoco contestaría a tan gruesas palabras. Pero Efe está todavía por ofrecernos lo mejor en la recta final. Atentos al demarraje, que aquí pilla to’ Dios.

Tercera página. Aquí hay tomate.

Primero acusa al «anterior Jefe del Estado» —típica perífrasis para no decir Campechano— de comisionista. Luego sospecha que el «actual Jefe del Estado» —típica perífrasis para no decir Preparado— pueda no ser de fiar. ¿Por qué? Porque el Preparado actual Jefe del Estado se ha encamado con la Horda Roja.

La rojilla del Prestige.

Rajoy es un perjuro, los sindicalistas unos corruptos y la cúpula militar una banda de castrados y pusilánimes que se está rascando la barriga. La culpa de todo la tiene el Pelargón, claro. Los españoles de pura cepa criados a base de teta materna ya se habrían «alzado».

Pelargón, la verdadera causa de los males de Españñña.

¿Y habría alguna solución a todo esto? Efe nos da la clave en la ultima sentencia de la misiva: un gobierno conjunto de Pedro Sánchez y un tal Alberto Rivera —¿he dicho ya que todo en la carta es taaaan 2016?—. Y Rajoy echando una manita si quiere, pero sin ser presidente.

Alberto y Pedro. Ah, pedazo de shippeo.

Llegados al final de la estrambótica epístola sólo me queda una inquietud. ¿Recuerdan el final de la otra carta? Allí se afirmaba que de las 35 copias enviadas se había recibido respuesta a tres de ellas: de Ana Pastor, de Rita Barberá y de Santiago Abascal. Daría pasta por echarles un ojo…

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El género epistolar nos plantea muchas preguntas. ¿En qué momento le pareció buena idea al autor escribir esta carta? ¿Qué sentimientos le embargaban mientras lo hacía? ¿Qué pretendía conseguir? ¿Habéis intentado conseguir un fontanero un sábado por la tarde?

Hace unos días, mi padre recibió una misiva que no sé muy bien como calificar. Qué cojones, yo la he leído y ya no puedo desleerla. Acompañadme en mi dolor. Aunque antes os daré un poco de contexto. El autor es un señor casi nonagenario que ha sido vecino de mis padres durante una temporada. Además de casi nonagenario, ente onvre —al que llamaremos a partir de ahora Efe— es bastante maleducado y asocial y más facha que un Land Rover corto. Así que todos los vecinos, salvo mis padres, le habían mandado a la porra y pasaban de él. A mi padre le daba pena y le llevaba en coche cuando le hacía falta hacer algún recado fuera de la urbanización o en la capital. Recalco: mi padre es el único vecino que le soportaba y le hacía el favor de llevarle y Efe le escribe esta sarta de burradas. Ahora sí, ahí va la primera página:

Primera página de la carta
Primera página de la carta

Ignoremos por completo el uso creativo de la puntuación —y el leísmo galopante— y vayamos al turrón. El primer agravio ha caído como una losa sobre nuestro protagonista. Él se molesta en enviar una crema maravillosa —y muy española— a mi madre —sin acertar su nombre— y el paquete le ha sido devuelto. Coño, es posible que si escribes los nombres de las personas a las que quieres que lleguen tus cartas, el cartero consiga identificarlas y entregar los paquetes, Efe. Pero es que esta carta ha llegado de chiripa, porque el nombre de mi padre tampoco lo has acertado, Efe.

Pero, claro, no sabemos si le ha sentado peor que no llegara a destino la crema de aloe vera o la nota sobre el «atraco» al Banco de España. Es un pena que el paquete no llegara, porque ahora siento auténtica curiosidad sobre ese otro documento «que no recuerda», pero que sería algo sobre «fechorías social-comunistas». No sé cómo nos atrevemos a rechazar un regalo de alguien que «no es de derechas ni de izquierdas».

Se masca la tragedia. Del cordial «Apreciado amigo» del comienzo, la cosa ha llegado a mitad de la epístola a «anti-españoles», «terroristas, secesionistas, comunistas y enemigos de España». Apreciado amigo: lárgate de España.

Chico, eso ha escalado rápido

Estoy un poco desconcertado con lo de la «ideología de las naciones». Si toda una nación tiene una misma ideología, ¿cuál sería la de España, Efe? ¿La tuya o la del PSOE «social-comunista» que votaron los españoles? Debe ser que hay muchos anti-españoles y así no vamos a ninguna parte como nación. O como unidad de destino en lo universal. No se nos resuelve la cuestión, pero sí que aprendemos que Suecia, toda ella, es social-demócrata. Apuntaremos aquí que una hija de Efe tiene doble nacionalidad sueca-española y que, residiendo en España, recibe una beca de investigación de Suecia. O sea, que lo de las paguitas y el socialismo está de puta madre cuando me conviene a mí…

Se acerca el momento de la despedida y todo se precipita y se vuelve confuso. Por un lado, agradece la ayuda de mi padre y promete no olvidar. A pesar de ello, le echa en cara que viera «el mantra de derechas» (sic). Pues no sé, Efe, creo que mi padre te da mil vueltas, porque a pesar de tu facherío y gilipollez nunca dejó de echarte una mano. Debe ser que él, al contrario que tú, si que ve a la persona detrás de las ideas, aunque las ideas sean una sarta de burradas. Y he aquí que llega el agravio final. A uno de tus WhatsApps delirantes, mi padre te contestó que ya hablaríais en otro momento porque tenía invitados y estaba encendiendo la barbacoa.

¿Cómo se atreven estos putos rojos a responderme así? ¿O a tener barbacoa? ¿O quizás a comer todos los días? Block, report y aviso a Arroba Policía, hombre ya. Un cordial saludo, eso sí.

Espera un momento. ¿Qué es eso del anexo? Atentos al giro de guión.

Segunda página de la carta

No os lo vais a creer, rojazos. He conminado en hasta tres ocasiones a Rajoy para que entregue las armas y dimita. Aunque esto es otra historia que merece ser contada en un próximo post…

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Pululando por el juguete ese que parece que ya no se va a comprar Eloncio Almizcle, me he encontrado con esta maravillosa imagen de un cartel a la entrada de la central hidroeléctrica de Ézaro (el autor de la foto es Javier Pozo Castillo).

Cartel a la entrada de una central hidroeléctrica
Aquí hay tomate.

Tiene toda la pinta que en algún momento ha habido en esas instalaciones algún accidente laboral y las partes implicadas se han estado dando de palos para determinar la responsabilidad acerca del mismo. Me encantan este tipo de carteles. Es por eso que me fascina esta joya en el recinto de la Ermita del Cristo del Caloco, en la provincia de Segovia.

Papeleras, urnas y pelota. En ese orden.

¿Qué cojones ha tenido que pasar ahí para que «no enterrar urnas funerarias» aparezca antes que «no jugar a la pelota»? Sólo podemos imaginarlo. Pero, joder, qué historia tiene que ser…

Banda sonora recomendada