¿Un traslador? No. El límite de la tarifa urbana del taxi de los sefarditas

Recientemente, mi amigo, y también postamigo, @gbuenadicha, me señaló la existencia de este chirimbolo rotondero en el que no me había fijado, a pesar de frecuentar la carretera en la que se ubica, que no es otra que la rotonda de San Mateo*, en la confluencia de la Avda de Juan Pablo Palito Palito (coloquialmente en Ávila, la M30) con la N-110 Soria-Plasencia (también formaría parte de la N-403 y, si consideramos su origen de kilometraje, además, la N-502 Avila-Córdoba**). En primer lugar explicaré su teoría, y después, el resultado de mis investigaciones.

Según Willy, se trata de un Traslador. Para los que no hayáis visto las películas de Jarry Potter, ni leído sus libros, un Traslador es un objeto encantado que permite, a la persona que lo toca, viajar a un lugar específico donde existe otro Traslador. La mayoría de las veces, un Traslador es un objeto cotidiano que no llama la atención de un muggle (no mago). En mi caso, eso de no llamar la atención ha funcionado. Ávila está rodeada de estos elementos, algunos ya han aparecido en esta sección, como la llave 13-14 o el Coeniano monumento de Muerte entre las flores. Creo que me falta el que hay al lado de la exfábrica de fragonetas, y puede que haya más.

Sin embargo, cuando estuve haciendo la afoto, pude tocar el chisme, y no se produjo ningún evento sobrenatural. Cierto es que mi capacidad mágica es inferior a la de Rincewind, pero al menos podría haberme dado una descarga electrostática o una sensación de que estoy en unión mística con la madre naturaleza y los seres que por ella pululan, como los na’vis de Avatar. No se produció nada de eso.

Y entonces empecé a pensar, algo que hago con poca frecuencia desde que me echaron de El Mal™. A ver, tenemos unos chismes con forma de circuito metálico, con la etiqueta «Ávila», ubicados en puntos que gordean*** nuestra ciudad estratégicamente. Una urbe, por otra parte, que tiene a gala haber sido¡ ciudad de las tres culturas y religiones, aunque lo que venía siendo la maqbara musulmana fue arrasada para construir viviendas encima, y en cuanto a los judíos, aquí se celebró –con barbacoa incluida– esa fiestuqui del Santo Niño de La Guardia…

¿Judíos? Y recordé qué jracias a haber visto la serie Unorthodox, sobre fundamentalistas judíos en Nueva York, me enteré de lo que es el eruv, un cerco físico (antiguamente serían las murallas de la ciudad, en la actualidad puede valer un simple hilo metálico) que delimita una ciudad en la que viven judíos, y que permite moverse por dentro de su perímetro durante el sabbath sin quebrantar las estrictas normas de su fe. El eruv de Nueva York mide más de 30 kms, es carísimo de mantener, y zigzaguea por las avenidas que gordean Manhattan.

Creo que las obras de zanjas y trincheras que durante estos últimos meses se han realizado por la zona noreste de la ciudad también tienen que ver con ello, camuflando sus intenciones bajo la excusa de extender una red de tubillos calefactores de energía patafísica (o algo así, todavía no sé muy bien en qué quedará eso que publicitan). Así pues, estas figuras serían realmente los límites del eruv de Ávila, probablemente, con la intención de ponerlo en valor**** durante los próximos Mercados Postmedievales.

Bienvenida sea esta nueva infraestructura, a la que sin duda se unirán próximamente la piscina mecánica y las escaleras olímpicas.

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(*) Al menos, así lo llaman las peñas de ciclistas globeros que la usan como punto de salida/quedada para sus rutas hacia el salvaje oeste de la ciudad, no sé si es el nombre oficial.

(**) Sí, la N-502 es la carretera Ávila-Córdoba, aunque realmente ni empieza en Ávila capital, ni llega hasta Córdoba city, ni nadie que vaya de Ávila a Córdoba utilice esta ruta. Es directa, pero demasiado postmedieval.

(***) Así pronunciaba esta palabra mi sobrina cuando era pequeña, and I think it’s beautiful. Cuando coloreaba un dibujo, primero lo gordeaba (para no salirse) y luego lo rellenaba.

(****) Expresión que en castellano moderno quiere decir «tirar dinero tratando de promocionar algo que no conoce ni el tato, fuera de aquí». Se usó mucho durante la primera década del siglo XXI, cuando, durante la burbuja del ladrillo, se pusieron en valor un montón de cosas que hoy en día languidecen, como el Centro de Interpretación del Misticismo.

Sepulcros prehistóricos megalíticos en tu ciudad

Los dolmenes de corredor -hay al menos dos- recientemente restaurados, tras su hallazgo durante las obras de urbanización del ensanche abulense, son una de las últimas incorporaciones al Ávila Road Museum. Estos fermosos monumentos megalíticos, prueba palpable de la rica prehistoria abulense, se ubican en la Calle Gloria Fuertes. Seguro que ni los abulenses saben dónde está esta vía; es una de las últimas calles de Las Hervencias, ya casi pegando a la Escuela de Policía, más allá de las puertas de Tannhauser. Agradecemos a @gbuenadicha que nos mostrase estos monumentos, que descubrió durante sus prospecciones para ubicar el nuevo helipuerto.

Hasta hace unos años, únicamente se conocía el Dolmen del Prado de las Cruces, en Bernuy Salinero; que realmente está a menos de 5 kms en línea recta de estas otras dos joyas neolíticas, por lo que se estima que podrían haber sido construidos por la misma tribu. Estos -presuntos- monumentos funerarios solían constar de una estructura circular de piedras, a la que se accedía por un pasillo protegido por losas, que comunica el mundo exterior con el inframundo; se pueden encontrar en buena parte de Europa Occidental y también en Ávila Oriental.

El estado de conservación de estos dos túmulos era bastante lamentable, por lo que se procedió a su restauración. Al carecer de fondos, el consistorio decidió aceptar el patrocinio de una jran empresa eléctrica, que encargó el proyecto al mismo becario del edificio de Moneo. Siguiendo un enfoque kantiano, el resultado mantiene la forma (Gestalt) original del sepulcro, aunque los materiales empleados (Verbendetematerialien) distan de los originales (Dirnecatastrophe). Y de paso, se aprovechó para colocar infraestructura de transformación en el centro, un win-win.

Dolmen Iberdrola Adolfo Suarez Viva el Dioce Gloria Fuertes Lagarto Spock 1

El conjunto se ha dotado de una protección vegetal de cupresáceas (como corresponde a una tumba, ahí estuvo fino el becario), que proporciona una sombra alargada (como corresponde a un ciprés, ahí estuvo fino Delibes*) y oculta algo a la vista semejante engendro a los escasos paseantes que deambulan por un lugar tan apartado.

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(*) «La sombra del ciprés es alargada» también tiene que ver con una Ávila encerrada por sus murallas, por cierto.

El Rotondisco

El Ávila Road Museum, ese espacio discontinuo, no acotado y no derivable de monumentos y chirimbolos perpetrados en rotondas, se complace en traer a sus pantallas nuestra más reciente hobra: la Rotonda Terry Pratchett. Se ubica en la confluencia de las calles Arévalo, Dos de Mayo, Eduardo Marquina y Duque de Alba. El monumento es tan sutil que ha pasado inadvertido para la mayoría de los abulenses. Por un error de la cartelería, al principio se colocó una placa en la que figuraba la leyenda “Cronista Terry Pratchett”, pero tras advertir el error, se ha rectificado*.

Es bien conocida la devoción que tenemos los abulenses por este insigne escritor. Tras su fallecimiento se presentaron varias iniciativas dedicadas a honrar su memoria, como, por ejemplo, la del concejal @pepeherraez: construir una gigantesca réplica de la imagen del Mundodisco sobre la antigua estación de autobuses, aprovechando su forma de meseta circular (la moción fue desestimada, como todo lo que propone). Al final, el consistorio se decantó por una rotonda -no deja de ser un mundodisco en miniatura- para ubicar este sencillo pero sentido homenaje.

Como se puede ver, las pequeñas esculturas representan tres sombreros muy significativos para los pratchettófilos, colocados sobre bolardos preexistentes a modo de cabeza: a la izquierda podemos ver el sombrero del mago Rincewind**; en el centro y al fondo, el característico sombrero que solía llevar el propio Terry, y a la derecha, un sombrero de bruja***; todos ellos fabricados en el material rotondil por excelencia, el fierro morroñoso. Es de agradecer que la artista, especialmente recomendada por @CamaradaBakunin, se apartase de la tradición rotondil-morroñosa (esto es, plantar chirimbolos de varias toneladas y que encima nadie sepa qué leches son).

Como dato curioso, un munícipe por antonomasia, que prefiere permanecer en el anonimato, pidió agregar el sombrero de Lord Vetinari (alcalde vitalicio de Ankh-Morpork, la principal ciudad del Mundodisco), pero al parecer este arquetipo del gobierno maquiavélico no usa sombrero. Tampoco prosperó la moción de @Sonsoles_Avila, que pedía que la coral Amici Tui entone el himno “I shall wear midnight” cada Glorioso 25 de Mayo (día de Terry Pratchett), desde el cercano templete del Jardín del Recreo, como parte del festival «Moporkensis».

Para todos los que esto que estoy contando os suene a chino, probablemente es porque conocéis poco de la política abulense y del Mundodisco. Sobre lo segundo, os recomiendo leer todos los libros que encontréis. Sobre lo primero, he de deciros que [HTTP Error 404] blog Los 4 palos [400 Bad Request].

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(*) @gbuenadicha protestó por la eliminación de la categoría de “cronista”, ya que, de alguna manera, Pratchett es el cronista del Mundodisco; y su historia no es más ficticia que aquella que dice que San Segundo fue obispo de nuestra ciudad, o que Jimena Blázquez ahuyentó a la aceifa montando un carnaval sobre el adarve de la muralla.

(**) Rincewind es el peor mago del Mundodisco, incapaz de hacer hechizos****. Para reivindicar su profesión, usa un sombrero en el que está escrito «Wizzar» («Echizero»).

(***) Las brujas del mundodisco son todas ellas personajes adorables, siempre que no se enfaden contigo. Y el color preferido de su ropa no es el negro, es el medianoche. De ahí la canción «I shall wear midnight».

(****) Bueno, técnicamente podría hacer UN hechizo. Y sólo ese, porque se instaló en su cabeza y no le deja aprender más. Si lo conjurase, podría destruir el mundo. El nuestro también.

Una radial dentada, apta para cortar madera, metal, granito y partículas entrelazadas cuánticamente

El Monumento a la Sierra Circular rinde un homenaje a esta herramienta tan útil y polisimétrica. Se ubica en la rotonda final de la Ctra de Madrid/Avda de John Charles The 1st, que está a la altura del centro comercial El Bulevar, y también marca el lugar donde comienza la línea circular* de autobuses. El autor, por una vez, se ha limitado a fabricar, en tamaño XXXXL, la pieza que, sin duda, marca el punto a partir del cual se te otorga el título oficioso de Cuñao del Bricolaje.

Esto es así, y os debo una explicación: el común de la población tiene -tenemos- una caja de herramientas que contiene 6 u 8 chismes para realizar reparaciones básicas, que suele incluir la llave allen que viene con los muebles de Ikea, que guardaste por si te vale pa otra cosa.

Luego están los del «quiero y no puedo», que tienen algún parato más: una bládequer, un juego de llaves de tubo, o el de destornilladores con 84 puntas intercambiables que compraron para intentar arreglar un juguete con tornillos raros que no pasó de la tarde del 7 de enero. Ponéis interés y sabéis cambiar un grifo o un enchufe, eso os lo reconocemos.

Y finalmente, los Manitas, esos cuñaos que usan las herramientas no como un medio, sino como un fin en sí mismo; esto es, primero compran la cacharrería y luego ya decidirán qué hacer con ella**: se empieza con una mesa auxiliar hecha de tablas de palés, se continúa con una caseta para los niños en lo alto del árbol del jardín, y al final te montan la Sagrada Familia de Barcelona hecha con bolitas de pellets. Porque os sale más barato que comprándolo, claro. Da igual que luego no se use, lo que os mola es bricolajear.

Y -aquí quería yo llegar- el punto de inflexión es, sin duda, cuando el susodicho se compra una sierra circular, herramienta que -seamos honestos- no tiene utilidad reparatoria conocida, porque -como ellos dicen- Construir es Nuestra Pulsión*** (CNP, véanlo en la peana del monumento). La sierra circular -con es la herramienta a partir de la cual se desencadena este fenómeno, y precede al establecimiento de una «zona de taller» en el sótano/garaje/bodega de la vivienda, que en nada tiene que envidiar al estudio de Bricomanía.

Para toda esta gente que no superó que el Exin Castillos Tente Lego**** sólo te permitía hacer el modelo básico y cuatro chorradas más, y se quedaron con las ganas de haber construido una Estrella de la Muerte atacando al Alcázar de Toledo con Rayos Fotónicos, vaya este sencillo homenaje.

Enlace al mapa del Ávila Road Museum

.(*) En Ávila, el trazado de la línea circular tiene forma de chuletilla de cordero, no de círculo. Somos una ciudad gastronómica.

(**) También se les conoce porque los Reyes Magos les suelen traer un nuevo artilugio: la amoladora de rincones, la trocoladora, etc.

(***) No, no es pasión, lo que tienen es pulsión. Hablemos con propiedá.

(****) Por si lee esto algún milenial, que lo entienda.

¿Perraco Vetón o Verraco Petón?

Perraco Vetón* es una escultura de fierro morroñoso ¡yuhu! que se ubica en una rotonda de la Avda de Juan Carlos (el primero de su nombre, etc…) a la altura de Ciudad de Cáceres (quicir, a la altura de la calle Ciudad de Cáceres -perpendicular a la citada avenida-, no es que esté en Extremadura) .

La escultura habla por sí sola, es una pena que haya que arrimar el oído para escuchar lo que dice, entre tanto tráfico. Representa, como fácilmente habrán adivinado, una figura perriforme, tipo caniche con pompones, esquematizada en lo vertical e idealizada en lo trascendental. O a lo mejor, no. Igual es la H de Hávila. Joer, si también la** llaman Ábula y Óbila. O las dos cosas, un chucho/hache.

Jamás de los jamases, con unas simples líneas y morroños, un artista consigue transmitir lo que transmite esta figura. Es como el código Morse de las artes, como el libro de claves del fierro morroñoso, como el asistente virtual de tu banco que siempre finge querer ayudarte en cuanto entras a mirar si tienes saldo, en la app. Dice sin decir. Ladra sin ladrar.

La perspectiva, con la ciudad al fondo, ayuda a elevar a los cielos la figura, como si Chucho-H fuese a saltar a por un frisbee imaginario lanzado desde las lejanas montañas. Cuando los viajeros llegan hasta nuestra ciudad por el lado oeste, al atardecer, el chirimbolo destaca contra el sol poniente, creando un contraste absolutamente paseriforme, anfibológico e incluso diplostémono. Y se nota, vaya si se nota.

Vista crepuscular de Chucho-H desde el mismo sitio. Como verán la escultura gana mucho a esta hora.

En la entrada de nuestra ciudad, el elemento escultórico puede servir como prólogo o como prefacio de nuestra visita, depende de si lo miramos desde el punto de vista del conductor o del acompañante. La cosa es no esnafrarse con la rotonda, eso sí, cuando te quedas embobado mirando la figura, enmarcada en algo tan bello que un germanoparlante lo podría llamar Landschaftsvertikalperspektive mit Kartoffeln (mit Erdapfeln si es de Austria**). Y se quedaría tan oreao.

Enlace al Mapa-A.R.M.

(*) Pensaréis que me invento lo que digo, pero la escultura se llama Vettonia y recibió el premio Ciudad de Ávila.

(**) Siendo abulense, debería decir «le llaman»

(***) ¿Hitler decía Erdapfel o Kartoffel? Dejando a Godwin aparte, yo quiero fumar lo mismo que el autor.

La herramienta más buscada

El Monumento a la Llave 13-14 -sí, existe- es una reciente incorporación al Ávila Road Museum. Se ubica en uno de nuestros principales yacimientos rotondíferos, la Avda Juan Carlos I (también carretera de Madrid, de Villacastín, etc, etc, que ya ha salido muchas veces en este nuestro bló) a la altura de la confluencia con las calles Santiago de Calcuta y Teresa de Compostela. O quizá sea al revés. Santiago de Teresa y Compostela de Calcuta.

Buscar la llave 13-14 es una misión imposible, como cazar gamusinos, que se encomienda a un pardillo con el fin de mofarse de él*. Sin embargo, la herramienta existe, y aquí la vemos representada como un giratuercas para trócolas cuadradas, incrustada en una peana de granito. Así, aquel que logre sacar la llave de su pétreo emplazamiento será coronado rey del bricolaje y las chapuzas caseras.

Como no podía ser de otra manera, el monumento ha sido patrocinado por una conocida empresa de venta de chismes y herramientas al por menor. Mu cucos ellos, presionaron para que el monumento a la 13-14 se colocase en las proximidades, como quien no quiere la cosa.

Enlace al mapa.

(*) Sobre el verbo «mofar», en desuso, recuerdo que un compañero de curro tuvo un hermoso lapsus linguae y le dijo a otro «siempre te mofetas de tu suegro», and I think it’s beautiful.

peligro de incendio

La Glorieta del Brasero de la Dehesa es el nombre dado a esta rotonda (pero no a la plaza en la que se ubica, que sigue siendo la Plaza de San Nicolás) desde el 2013. Aquel año se procedió a inaugurar, con presencia de las autoridades, el monolito que lo indica. No se incluyó estatua de fierro morroñoso ni nada, eran tiempos de crisis. Sólo la placa en medio de una rotonda algo insulsa salvo en primavera florida.

Véase detalle

Salvo los seguidores del bló que estén graduados cum laude en historia abulense, pocos sabrán a qué se refiere este fogoso título. Nos remite a tiempos recién postmedievalizados (si tomamos el 1453 como final de la Edad Media, ni 40 años habían pasado). Estamos en 1491, y las mentes bienpensantes de la época lanzan una nueva andanada contra los judíos hispanos. En concreto, a unos detenidos se les acusó de haber crucificado a un niño en el pueblo de La Guardia (Toledo).

El hecho de que en el pueblo no hubiese desaparecido ningún niño no fue problema para que fueran condenados a morir en la hoguera (de ahí lo de las brasas), pues habían confesado todos esos hechos (y si les hubieran preguntado, habrían asumido la voladura del Maine y las debacles del Atleti en la Champions). El asunto trajo cola, y fue uno de los elementos que contribuyó al decreto de expulsión de los judíos de 1492. Recordemos que Torquemada era el Resident D.J. del convento de Santo Tomás, que ya hemos citado en algún otro post.

Y como a los abulenses nos gusta celebrar eventos históricos, aunque fuese un hecho tan triste, se puso la placa; sin dar ninguna otra explicación ni contexto, y todos tan contentos; al menos se podía haber citado cómo protoejemplo de fake news con resultado de muerte. Dejadme que yo prefiera la hoguera.

Enlace al mapa

post-arte

El engendro denominado «Verraco en Berrocal*» está en una rotonda de la Ctra de Burgohondo, calle que comienza rodeando la muralla por el lado sur y después coge la linde hasta llegar a la susodicha localidad y más allá. Se compone de una figura zoomorfa perpetrada a imitación de los verracos celtas (vean nuestro post anterior, del Ávila Street Museum), colocada en una peana del mismo material y rodeada de rocas recién exprimidas. El monumento no es nada postmedieval, como se puede ver. O mucho, según se mire.

Amo a ello. Por algún motivo**, nos olvidamos de santateresas y alguien pensó en crear un monumento que hojomenease a nuestro pedrusco artístico favorito, el verraco. Pero la combinación de esa escultura de piedra pulida surgiendo con una peana regular de entre los pedruscos irregulares…sobre un suelo de adoquín de barro cocido, es más que desacertada. Siendo misericordiosos, podemos decir que es una rotonda que, con elementos tradicionales (esto es, sin ser una modernez de fierro morroñoso), consigue provocar desconcierto y desasosiego al contemplador. Si somos justos, es horrorosa. Usando elementos que en otras rotondas hemos alabado por su acierto, pero juntos, y de esta manera, en nuestra escala de valoración Halon-Musk, quedaría un par de lugares por debajo del nivel de «improvisación cutre» y sólo uno por encima del «sujétame el cubata».

Piensen cuando, dentro de 4000 años, alguien contemple esta rotonda (o lo que quede de ella), qué pensará de nosotros. Nada bueno, y con razón.

(*) Para los foráneos, un berrocal es un lugar campestre con mucho pedrusco asomando del suelo. Más de la mitad de la provincia de Ávila está petada de estos afloramientos cantosos; y forma parte de muchos topónimos y algunos antónimos, como La Alamedilla del Berrocal, Santa María del Berrocal, y otros. Hay pequeños berrocales incluso dentro de la ciudad.

(**) Parece ser que el motivo fue que en unas excavaciones cerca del río apareció un verraco, bastante deteriorado; y se decidió hacer una copia (el original -lo que queda de él- está en el Museo de Ávila).

De mis paseos vespertinos, directo al Ávila Road Museum, viene hoy una construcción rotondera. Se ubica en la Avda de Juan Carlos I, que también es la N-501 Madrid-Salamanca, pero que originalmente fue la Carretera de Villacastín a Vigo y que también coincide ¡ole! con la N-110 Soria-Plasencia. O lo era, porque ahora que hay circunvalación ya no sé cómo va eso. Está a la altura de las entradas a las gasolineras que hay por allí cerca, y al tanatorio. Soporta bastante tráfico, por eso me dio miedo a meterme dentro a hacer la afoto.

Estas construcciones tenían una doble función. La pública: servían para el control del abastecimiento de agua a esta nuestra ciudad; se conservan otros casutes parecidos en las proximidades. Pensaréis que con una tapa de registro habría bastado, y es cierto… Es porque tenían otro cometido, éste menos público; o más, según se mire. El habitáculo era, realmente, un lugar donde irse a solazar en privado; un picadero, vamos; el equivalente a un motel in illo tempore. Como veis, estaba todo inventao.

En este caso, a diferencia de la Rotonda Inversa (o de la Ermita de la Virgen de las Aguas), el casute NO estaba ahí cuando se hizo la rotonda (habría sido problemático, ya que la antigua carretera de Madrid no tenía rotonda y se habría esnafrao tol mundo). Se encontraba en medio del campo por allí cerca.

Como detalle a destacar, cuando se trasladó, piedra por piedra, a la rotonda donde se ubica, se incluyó una roca asomada (hela en primer plano) para reforzar la sensación de que se hubiera respetado el entornillo de la caseta al construir la rotonda. Eso sí que es harte y no la chorrá esa de los jardines con pedruscos japoneses, a ver si aprendéis. Una joia piedra, es un esquema muy sintético que conviene utilizar poco, y utilizarlo bien, casi en plan poético, diría yo.

Jran y ejemplar rotonda.

Fuente-Lineout

Vamos con otra rotonda con fuente. El Monumento al Saque de Touch corresponde a nuestro grupo de esculturas rotondiles no morroñosas, y se ubica en la glorieta Donantes de Sangre, en la confluencia de la Avda de Juan Pablo II con la Ctra de Burgohondo, que por esas cosas de la superposición cuántica de nombres de calles, un ramal de la Juan Pablo II y otro de la Ctra de Burgohondo se consideran también parte de la N-403 (antes, Toledo-Valladolid, ahora, Toledo-Adanero).

En la imagen se representa ese lance tan peculiar del rugby, el saque de touch, en el que los jugadores forman dos líneas perpendiculares a la de banda, y el que saca lanza el balón parriba y pallá, siendo legal -véase la escultura- que algún jugador se ayude de sus amiguetes para conseguir más altura, en una muestra más de que las reglas del rugby se las inventaron estudiantes ingleses borrachos que no respetaban las del fúmbol. Siempre se dijo que el fútbol es un juego de caballeros jugado por villanos, mientras que el rugby es un villanos jugado por cabestros*.

La fontana fue erigida para animar al Rugby Ávila Club, que, a pesar del interés de sus miembros, suele estar falto de vocaciones para configurar un equipo de peso (ya se sabe que los abulenses somos, por lo general, enjutos y canijos, algo que siempre ha lastrado nuestras posibilidades deportivas excepto para el ciclismo, el alpinismo y el curling).

(*) Por otra parte, y siendo justos, mientras que en el rugby, al terminar el partido, las aficiones de los dos equipos confraternizan en el «tercer tiempo» (es rara la excepción); en el fútbol, los antidisturbios (a caballo y con tanquetas) tienen que mantener separadas a las aficiones para que no se maten entre ellos.