¿Pa qué serán los cincuenta céntimos?

Ávila está petada de cruceros votivos (para ganarse el cielo), como ya expusimos en el Á.S.M. Pero las modas cambian, y ahora lo que se colocan son carteles votivos (para ganar votos). Si en el S. XVI se colocaba una inscripción «FULANITO DIO ESTA + ANO Ð 1523», ahora lo que se explone es que tal o cual horganismo púbico tuvo a bien gastarse unos dineros en lo que sea que esté detrás del cartel. Es una pena que no comiencen con la frase «A todos los que la presente vieren y entendieren», más que nada por dar algo de uso al futuro de subjuntivo.

Se supone que los que lo vemos y entendemos tendríamos que estar agradecidos, y poco menos que prosternarnos (excepto los que tengáis condromalacia) ante los carteles, y cantar viejas jotas abulenses en señal de júbilo:

Cae y cae la nieve,
Cae la nieve y todo se extravía,
El peatón que encanece,
Las plantas sorprendidas,
La curva de una esquina.

Sin embargo, el efecto suele ser distinto. Uno ve el cartel, mira el dinero que se han gastado, echa cuentas, y se queda más pallá que pacá. Sobre todo cuando ve cómo va quedando la obra y lo compara con lo que había antes.

(voz de niño de San Ildefonso) Un millooooon de euros

Sin dejar de agradecer a la JCyL, al EE (Estao Españó), a la UU (Unión Uropea) y a todos los demás financiadores de los carteles de autobombo (y las obras de detrás) todo lo que están haciendo por nosotros, la sensación que tenemos es que (a) una gran proporción es dinero tirao que se podría haber usado pa otra cosa y (b) o los presupuestos están inflaos, o aquí pasa algo raro. Que todavía macuerdo de que el estaribel pa poder saltar a la piscina costó cuatro veces lo que mi Peyó.

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«Enroque» es un relieve colocado a la entrada del Jardín de la Viña. Representa el momento en el que el rey y la torre negras se cruzan, en el único movimimiento del ajedrez que implica a dos piezas del mismo color (si descontamos cuando el peón llega a la última fila y es promocionado -meritocracia- a una pieza distinta). He tratado de buscar el resto de piezas, infructuosamente. Así va todo en esta ciudad; a saber cuándo quieren inaugurar el tablero.

El ajedrez, el juego de mesa más noble, que decía Alfonso X (porque, a diferencia de dados o naipes, no influye el azar), es un juego de guerra; recordemos que originalmente las piezas representaban dos ejércitos con elefantes, caballeros y guerreros de distinto pelaje, con un rey y un visir; que en occidente cambió un poco y pasó a tener obispos* en lugar de elefantes y una reina que tiene más poder que el rey (pero es prescindible, remember, Leti).

¿Por qué se eligió este ajedrecístico momento? El rey comienza la partida en el centro político, pero cuando se empieza a liar y las piezas del enemigo se aproximan, rápidamente pacta con la torre (que está en la extrema derecha o en la izquierda) y se guarda detrás de los peones a cambio de seguir gobernando. Sin embargo, por algún trastoque semántico, el enroque en la política es el movimiento en el que un grupo o partido se planta en su posición y se niega a pactar o negociar con el resto aunque esto suponga un perjuicio para todos. Por ejemplo, en Ejpaña tenemos el enroque de la renovación del poder judicial, que está siendo un enroque muy largo**.

(*) En español seguimos llamando alfil (el elefante, en árabe) a la pieza que los ingleses llaman bishop, y que, ciertamente, en (casi) todo el mundo tiene pinta de ser como un peón con mitra*** de obispo. La palabra enroque tiene también que ver con el antiguo nombre de la pieza de la torre, «roque», que proviene del persa rukh (carro de guerra), y no tiene que ver con el perro de San Roque que no tiene rabo… Me estoy liando.

(**) El enroque largo es cuando el rey se cruza con la torre de la columna a, y el corto, con la de la columna h.

(***) Una mitra es lo que lleva en la cabeza este señor. Joer, que lo preguntáis todo.

el matimonio
pío pío kVA kVA

«Nido para pájaro electricista» es una escultura en madera y fierro morroñoso que se ubica en el Jardín de San Vicente, a pocos pasos de la muralla y del murallito, en colaboración con CEO/BirdWife, la oenegé pajarera. La escultura simula ser un nido artificial de esos que se colocan en árboles y otros entornos colgadizos, para el uso y disfrute de los paseriformes y demás amigos alados. El toque artístico lo aporta el cable que asoma por el orificio, simbolizando cómo lo artificial se encuentra con lo natural. El autor ha preferido permanecer en el anonimato.

Es posible que se trate de arte efímero y desaparezca sin dejar rastro (como «Equall-Parallel/Guernica-Bengasi») o sea sustituido en breve (como el plátano pegao a la pared de Maurizio Cattelan). En cualquier caso, el pájaro electricista sería una evolución del pájaro carpintero (Woody* Woodpecker), adaptada a los nuevos tiempos. En Ávila el arte evoluciona que es una barbaridad. Lo mismo van vds a ver la obra y hay una zanja a un lado o a otro, delante y detrás, de mi amo el Marqués de Carabás.

Lo que ya sería la leche es que algún pajarillo decidiera aprovechar el monumento para establecer allí su hogar. Es difícil, teniendo en cuenta lo que ha subido el IBI últimamente en nuestra ciudad, pero no imposible.

(*) No es el Woody hempresario y hescritor que tenemos en Ávila, es otro que no os sonará a los millenials. Aunque se parecen.

Las obras de arte que hoy les traemos ante sus ojos están dispersas por ciudad (de igual manera que las «obras normales», que en el momento de redactar estas líneas tienen cortados tramos de varias calles: Avda Portugal, Eduardo Marquina, Arturo Duperier, Paseo de la Estación, Ferrocarril, Rafaela de Antonio, Nª Sª de Sonsoles, etc, etc, es un no parar). Las que traemos a nuestro callejero bló se supone que tratan de agradar al público; vengan pues.

La cosa es un poco como cuando en mi casa ya éramos mayores, lo del árbol y el belén ya no nos hacía tanta ilusión, y se ponía algún adorno navideño porque se empeñaba mi hermana; colocando de cualquier manera las guirnaldas de espumillón del año maricastaña que nos quedaban en el cajón… Pues el efecto era casi mejor que lo de Ávila estos días, aquí van un par de ellas. Supongo que en El Chico ya estarán poniendo el árbol grande y el árbol chico, y con eso ya estaría.

Imagino que alguien en el Ayto se ha pasado por la web de «DUNYPLDF. S. L.» (Decoraciones Urbanas Navideñas y Para Los Demás Festejos) con un presupuesto limitado y ha ido marcando chismes hasta agotar la partida asignada. «El oso espatarrao no, que ya lo pusimos el año pasado». Al menos tiene pinta de que, repartido entre los habitantes que semos, no implicará una subida adicional del IBI. Espero.

Por otra parte, les diré que prefiero esto a la idea abelcaballeresca de mi señora, esto es, colocar una guirnalda de leds que rodee la muralla siguiendo la forma de las almenas (que así a ojo debe de necesitar como unos 10 kms de longitud). Aunque supongo que tiene que haber un término medio.

Pobre López

La placa o lápida que hoy traemos al Á.S.M. se encuentra en la Plaza del Mercado Chico (antiguamente, de la Victoria) bajo los soportales de su lado oriental (maomeno encima del restaurante japonés). Conmemora que Eduardo López Salcedo nació allí y murió dirigiendo a sus tropas en los alrededores de Melilla, en el convulso año de 1909, siendo el primer oficial que fallecía en aquella guerra; otro protomártir abulense. Recordemos que un obispo de Ávila fue el primer condenado a muerte por hereje en todo el cristianismo, y que el primer cristiano ejecutado en Japón por predicar su fe también era de nuestra provincia).

La placa, como todas las de este estilo, hace hincapié en lo de «dar la vida por la patria»; si bien eso de la patria es discutible, sí que parece claro que el teniente López Salcedo fue coherente con sus ideales. Los combates en los que perdió su vida se inciarion por acudir a repeler un ataque de los rifeños a trabajadores que construían un ferrocarril. El teniente dirigía a sus soldados en un ataque a una posición enemiga, sin esconderse en la retaguardia, siendo por ello uno de los primeros en caer ante las balas. El joven oficial se acababa de casar hacía menos de un mes.

Este hecho dio comienzo a la Guerra de Melilla, un conflicto contra los levantiscos rifeños (bereberes que no aceptaban la autoridad de los sultanes marroquíes, como para mostrarse sumisos ante colonizadores europeos), que continuó con el Desastre del Baranco del Lobo y requirió el envío de grandes refuerzos para ser sofocado. Las protestas contra los llamamientos a filas, unidas a la conflictividad laboral, provocaron la Semana Trágica de Barcelona y una grave crisis de gobierno en España.

La causa de esta guerra hay que buscarla en nuestros vecinos ingleses y franceses, que en aquella época pugnaban por repartirse África. Se celebraron varias conferencias y tratados con otros países expansionistas que deseaban sacar tajada del expolio del continente, trazando fronteras de influencia para cada una de las potencias. España ya ni pinchaba ni cortaba, pero cuando Francia reclamó -entre otros- el territorio marroquí, Inglaterra se lo concedió pero impuso una salvedad, temeroso de que su rival controlase el estrecho de Gibraltar por el otro lado: ese cachito debería ser para España. Era un regalo envenenado; el Rif era llamado «el país del desgobierno» por los antepasados de Mojamé 6.

Políticos y militares españoles abrazaron esta posibilidad de reverdecer laureles (tras un siglo XIX en el que nos había ido como el culo), y se lanzaron a la conquista, con escasos medios y organización penosa, para desgracia de Eduardo. El conflicto se enquistó y todavía se puso peor, con la horrible matanza de Annual en 1921. Un error de cálculo de los rifeños, que atacaron posiciones francesas, fue el principio del fin de su rebelión. El apoyo de este país y el envío de más (y mejor equipadas) tropas desde la península permitió sofocar esta revuelta que había empezado con la muerte de nuestro paisano.

Sé que muchos os quejáis de la desafección que hay en este país con nuestras fuerzas armadas, pero la realidad es que desde la francesada nuestro jlorioso ejército lleva dos siglos en los que prácticamente sólo se ha empleado contra nosotros mismos: en muchas guerras civiles (las de independencia o las carlistas lo eran) y apoyando pronunciamientos y golpes de estado cuando al «espadón» de turno no le gustaba el gobierno.

Además, en este blog siempre hemos sido pragmáticos en eso de dar la vida por una causa, sobre todo cuando la causa realmente es de otros. Ya lo dijo Terry Pratchett…

«Tiempos interesantes»
¿Carril teletransporte?

Ávila es una caja de sorpresas, y prueba de ello es el monumento que traemos hoy a nuestro museo callejero. Los amantes de Star Trek están de enhorabuena, pues en la placilla innominada* que hay al lado de la Biblioteca y del Episcopio se encuentra ¡el Teleportador!, el artilugio que permitía trasladarse en un pispás desde la nave Enterprise a los distintos planetas y asteroides en los que se desarrollaba la conocida serie de ciencia ficticia. Además, es un chirimbolo de hormigón estructurado, simple y austero, el harte que nos gusta a los abulenses; ya está bien de tanto fierro morroñoso.

Prueba de la avanzada y minimalista tecnología de la NCC-1701 es que el teletransportador no muestra botones, pantallas o enchufes, ni ningún otro primitivo dipositivo de entrada/salida a los que estamos acostumbrados, ni siquiera una toma de auriculares (ahí iguala al iPhone 7). Probablemente un avanzado sistema tecnológico (que nosotros seríamos incapaces de distinguir de la magia) sea el que transmite las señales necesarias para su funcionamiento y configuración (siempre que el electrodoméstico esté en buen uso y se hayan respetado las indicaciones del fabricante).

El monumento es tan real que yo mismo he probado a ponerme debajo y gritar «Willy, teletranspórtame a la nave Euclid», pero mis deseos de viajar al L2 por la patilla han sido infructuosos. Que luego lo pienso y menos mal, porque en la nave esa no hay sitio pa sentarse, ni bar, ni siquiera tienen aseo. Euclid es como un «hueso de santo» gigante (ahora que estamos en temporada) con placas solares y antenas.

Una posibilidad que explicaría la inoperatividad del artefacto es que las pilas no vengan incluidas. O que falte algún requisito técnico-administrativo; ya nos pasó con las escaleras mecánicas y la piscina cubierta. Yo me inclino por pensar que será inaugurada, cuando convenga, por el Sr. Alcalde. O igual manda a Budiño a que pruebe primero, y termina de alcalde en Simancas.

No obstante, en el suelo de gravilla arremoliná que hay debajo del teletransportador he visto alguna colilla, y eso demuestra que (a) alguien ha fumao y (b) que hay una posibilidad de que su dueño fuese realmente transportado a otro lugar, e incluso a otro universo, dejando allí caída una efímera prueba de su paso. Titotatín tatín…

Enlace al mapa

(*) Siendo como es nuestro Excmo. Ayuntamiento, es muy extraño que esta plaza ferpectamente perimetrada** no haya sido dedicada a algún abulense de pro; más cuando en su lugar se han preferido nominar espacios de complicado deslinde como el Jardín del Padre Liquete o el Paseo Rodríguez Almeida, amén de numerosas rotondas con nombre de tipo «interacción fuerte»; esto es, inauguradas con pompa y circunstancia, su nombre pierde fuerza cuando te alejas del núcleo rotondil y ni siquiera salen en el gúguel maps, como las rotondas de Medinaceli, Las Vacas, Von Hunefeld, Brasero de la Dehesa, Enfermeras y otras tantas.

(**) Bueno, es que hasta igual tiene nombre puesto y me he perdido la inauguración o no he encontrado el cartelillo. Es que si me apuras pueden ponerse varios nombres distintos, además de a la plaza central, a la calle que va hacia la Plaza de la Catedral (entre Correos y Telefónica), al callejón que lo comunica con la Calle Tostado, y a los sucesivos poligonillos que forma tan irregular espacio por detrás de la biblioteca. Claro, que no me extrañaría que algunos lo tengan reservado para sí, como los huecos del panteón de El Escorial.

No agarres así la sierra o te quedarás como Luke Skywalker, pequeño padawan

«Bricomanía Mal» es un relieve metálico semimorroñoso ubicado en la fachada de la Iglesia de San José Obrero, en la zona sur de nuestra ciudad, cocretamente en la Calle de La Rioja (precisamente, la foto me la manda el Camarada, que es muy aficionado al rioja). Se compone de una figura que porta un serrucho largo (two-man crosscut saw, en inglés), y otra con martillo de acero (stalin molotok, en ruso). Y la clave está en el serrucho…

La figura, como hemos dicho, preside la entrada de esta moderna iglesia, una de las postpostpostmedievales de nuestra ciudad. Y esto tiene que ver con una apropiación cultural, la del 1º de Mayo. Ese día (desde hace más de un siglo) se conmemora el Día Internacional del Trabajo*, prohibido en España ná más aterrizar el caudillo, como Khaleesi, a lomos de su dragon rapide; pero reconvertido nuevamente, en los años 50, en el día del patrón de los obreros («patrón» referido a San José Artesano, no al propietario de los medios de producción) por una iglesia que trataba de acercarse a su proletaria grey**. Esta asunción de un festivo preexistente permitió a los curritos celebrar otra vez el 1º de mayo de modo «legal» (el día del currante estaba acumulado al 18 de julio, día del Jlorioso Calzamiento).

En este periodo, además, las ciudades crecían y se expandían, absorbiendo mano de obra del campo, y se edificaban barrios enteros. Cuando esto tenía cierta planificación, estos barrios solían incluir servicios, como escuelas, parques u -obvio- iglesias. En estos templos se cumple una pauta arquitectónica: a más prespupuesto, más horrorosas. La inspiración de algunos arquitectos dio lugar a verdaderos engendros. Claro, como teníamos un nuevo festivo, era lógico que muchas de estas nuevas iglesias fuesen consagradas a San José Obrero, que además combinaba bastante con los nuevos barrios proletarios de viviendas sociales (las casas baratas***).

La nuestra es bastante modesta, como también lo es la imagen alusiva al santo. Aquí entramos en el terreno de la hipótesis. ¿Alguien ha visto alguna vez agarrar así un serrucho de esos? Evidentemente, NO; te dejarías la mano en el intento. Por ello, mi teoría loca echando patrás el tiempo (como en ese libro de A. Perreteverte, La Tabla de Flanders, en el que se rebobina la partida) es que en algún boceto inicial, además del martillo, asomaba por allí otra herramienta más asible, por ejemplo, una hoz (campesinado y clase obrera unidos, yatúsabeh). Aquello sería convenientemente censurado «¡que pongan otras cosa!» y se pasó a colocar cualquier cosa carpinteril, un serrucho, así de cualquier manera. Taaan de cualquier manera que desde este bló desaconsejamos fervientemente agarrarlo así. En cualquier caso, la obra obrera queda así despojada de toda índole reivindicativa y se convierte en una tierna escena de Bricomanía; de haberse realizado en la actualidad no dudo que hubiera sido algo similar a esto:

Pues se parecía al San José de las imágenes…

Volvamos al presente. Legalizado de nuevo el primero de mayo en la transición como festejo muy y mucho obrero, ahora en este día se desempolvan las pancartas de los sindicatos para hacer una procesión laica cantando rogativas reivindicativas con rima****. Pero aquí en el barrio. ese 1-M. la mocedad se dedica a celebrar la Verbena del Sanjo. Eso sí, pasando tanto de San José como de Karl Marx. Los nuevos ídolos son el botellón y el reguetón. O tempora, o mores.

Enlace al mapa

(*) Conmemora la revuelta de Haymarket, el 1 de mayo de 1886.

(**) No tiene que ver con la «Anatomía de». Grey es una arcaica forma de designar un rebaño o una comunidad de fieles, so millenials.

(***) El franquismo era una dictadura orgullosamente facha pero nada neolibeggal, más bien al contrario: ni el libre mercado ni las privatizaciones formaban parte de su ideología autárquica y paternalista, por más que BOCS se arrime ahora a ese carro. De hecho, muchos servicios y productos tenían precios intervenidos. Pero no inventaron la vivienda social, eso de tratar -con mayor o menor éxito- de construir pisos asequibles y de poner topes a las subidas del precio del alquiler ya estaba legislado antes de Ada Colau y de Franco (la «Ley de Casas Baratas» es de 1911). Pero la especulación urbanística como paradigma constructivo es anterior y posterior y mucho más poderosa.

(****) Por alguna extraña razón, los lemas sindicalistas que se corean en estas manifas deben tener rima, al menos, asonante.

…eres la camarera de mi amor, sí señor

Después de nuestra excursión por el carril-bici, volvemos al arte figurativo. Camarera Morroñosa es una escultura situada en el interior de un espacio exterior de un conocido local de restauración de Ávila, en la (ya mencionada en este bló) Calle de la Muerte y la Vida o de La Cruz Vieja. La camarera atiende a los comensales que desean tomarse algo en este agradable y postmedieval lugar, adosado también a las murallas por el lado de dentro; aunque eso de cuál es el lado de dentro o de fuera de un recinto situado en un plano nos lo podría discutir cualquier experto en topología o en tocapelotología euclídea.

Como suele suceder, aunque haga funciones de maitre, la camarera tiene un contrato de auxiliar de camarero, y trabaja a jornada completa. Quizá por eso se ha declarado en huelga y se limita a mirar con desdén a cuantos entramos en el local, teniendo que esperar a ser atendidos por otro camarero o por los gorriones que revolotean entre las mesas para ver si cazan los restos del aperitivo del cliente anterior. Yo ya he ido varias veces preguntando por una reserva, y lo más que he conseguido ha sido un silencio administrativo.

Creo que la camarera se llama Elvira, o algo así me han informado. El comité de designaciones y metonimias del Á.S.M. ha dudado sobre si procedía su inclusión es este insigne museo, y tras una serie de deliberaciones, se ha llegado al acuerdo de aceptarla como parte del proceso de expansión del museo a nuevas salas; ya que está en un espacio al aire libre y saluda a los paseantes que transitan por la citada calle peatonal (sobre todo a los que entran a tomarse una caña y un pincho de oreja).

Ávila Street Museum al cuadrado.

Estimados todos: En el hispano día de hoy llega ante ustedes la octava maravilla del mundo, el sancta sanctórum, el sursum corda, el in dubio pro reo… y así seguiríamos hasta el fin de los tiempos, cuando el universo se disperse a su máxima entropía con todas las estrellas apagadas por falta de mantenimiento. He aquí (redoble de tambores) El nuevo ¡¡¡ CARRIIIIIIL BICI !!! La sublimación del Ávila Street Museum.

Europa entera nos debería estar agradecida a los abulenses y avileñas, pues sin duda este carril bici va a eliminar casi todo el CO2 de la atmósfera, va a regenerar la capa de ozono y Greta Thunberg tendrá que apuntarse a masterchef pa tener algo que hacer. Tendrían que volver a rodar El Mago de Oz cambiando el camino de baldosas amarillas por nuestro carril bici, fijársus lo que os digo.

A ver, que me vengo arriba y no termino de explicar este monumento. Los que no conozcáis nuestra ciudad estaréis pensando que exagero, que vaya chorrada, que hasta en mi pueblo hay un carril bici o una vía verde o un sendero luminoso. Pero no es como el nuestro, no. El carril bici de Ávila es algo digno de ver, aunque no vayan por él las bicis. Bueno, es que no van. Ni puta falta que hace. NO ESTA HECHO PARA MANCILLARLO CON VUESTRAS MONTAINBÁIS DEL DÉCALON, COÑOYA.

El carril bici sorprende a los peatones, putea a los conductores, y no es útil si vas en bici (puedes chocar con alguno de los dos colectivos anteriores o incluso esnafrarte en soledad). Su trazado no responde a ninguna lógica; en su mayoría discurre paralelo a una avenida con cuatro carriles y vías de servicio por la que normalmente convivían sin dificultad vehículos de dos, cuatro y más ruedas*. Lo que se ha hecho es como una yinkana o un escaperrún conceptuales. ESTO SÍ QUE ES ARTE URBANO Y NO LA MIERDA DE LOS GRAFITIS.

Si the Ghost of Chusmas Yet To Come pudiera venir a visitarnos, nos diría, como a Mr. Scrooge, que hemos sido unos ingratos criticando e infrautilizando esta marabiya que discurre por nuestras calles, zigzagueando, ora por las aceras, ora por la calzada. A veces tiene base propia y está asfaltado en rojo, pero otras va indicado con un simple brochazo sobre el material preexistente, impresionista e impresionante a la vez. En ocasiones va delimitado con chirimbolos a los lados; y hay sitios en los aparece y desaparece como un Guadiana ciclable. También parece que ha fastidiando la salida de sus aparcamientos a unos vecinos, la gente protesta por cualquier cosa. A tiempo estamos de enmendar.

Mi humilde contribución a este portento (aparte de las fotos, al final) no puede ser otra que dedicarle un soneto (son gratis, si alguien quiere que le perpetre otro, y bien se ve que no uso IA):

No tendremos subsedes de museos
pero sí carril verde sostenible.
Llegó Chus, la concordia fue posible:
“pago yo, con los fondos europeos”.

Para hacer realidad estos deseos
concibió un laberinto inconcebible
que atraviesa, tozudo e impasible
por aceras, rotondas y paseos.

Desde San Nicolás a Las Hervencias
critican el carril y su trazado
políticos de todas las tendencias.

Mejor que hubieran antes preguntado
al gremio del pedal sus preferencias:
ningún ciclista ves pasar montado.

(*) Excepto a mi hermano, que un coche le atropelló en la prolongación de esa calle, yendo él con la bici, siendo los dos únicos vehículos que en esos momentos circulaban por allí; y sin dar positivo por alcohol ninguno de los implicados (bueno, mi hermano tenía el hematocrito por encima de 50, dice que por causas naturales).

Vamos con la documentación gráfica, hoy al final.

Me como la acera y cuento 20
Había sitio, pero mejor fastidiar el carril de la derecha haciendo una chicane
¡Jefe! ¿Y ahora? Tú tira palante con el bote pintura
Bifurcación
Primera usuaria del carril
La pared de piedra que está detrás es en honor a Gertrudis Piedra

El monumental y morroñoso letrero denominado «Una plaza es una plaza es una plaza» se encuentra en la entrada sur del Mercado de Abastos (o Plaza Cerrá como decíamos antes), un edificio dedicado a albergar puestos de mercado que antaño conoció mejores tiempos y que varias veces (estamos en la enésima reforma) se ha tratado de rehabilitar (de las drogas, supongo), según se cita en un cartel. Los locales tenemos poca confianza.

El título de la obra hace referencia al aforismo de Gertrude Stein («Una rosa es una rosa es una rosa») que aquí conocimos por una canción de Mecano, pero una escasez puntual de fierro morroñoso provocó el cambio. Y la pinta que tiene es que la canción de Mecano con la que finalmente tendrá cierto paralelismo será «Maquillaje». Hay quien dice que a rose by any other name would smell as sweet, que el nombre no importa, y lo cierto es que este mercado no se consigue ser un mercado ni poniéndolo en letras gordas en un letrero. El edificio sigue sin convencerse de que lo es; por más lavados de cara que se le den.

Mientras que en otras ciudades estos «mercados centrales», que se ubicaban muchas veces en edificios modernistas de lo más chulo (como fue éste), han recuperado su valor, a veces manteniendo su uso, incluyendo otras veces (o reconvertidos en) lugares de ocio, tapeo y cerveceo, nuestra Plaza Cerrá ha ido decayendo paulatinamente desde los años 80. Con la apertura de supermercados y el cambio de hábitos se fueron cerrando puestos de venta y últimamente quedaban pocos en funcionamiento. Se ha invertido mucho dinero en reformar el edificio, mejorar su accesibilidad y demás, pero es complicado atraer vendedores y clientes desde (casi) cero.

Además, en las fotos muy antiguas (1920) el «Mercado cubierto» lucía más bonito con sus arcos metálicos; poco a poco fue perdiendo la jermosura, a la vez que el centro (el interior de la muralla) perdía habitantes en favor de los nuevos barrios. Yo creo que esto tiene poco arreglo; espero equivocarme. Quicir, como siempre hago en este bló, pero esta vez para bien. Ni notas al pie con asterisquillos voy a poner.